A la hora de afrontar un divorcio se puede hacer de dos formas, a través de la vía judicial o extrajudicial.  A la primera se acude cuando no haya acuerdo entre los cónyuges, y así hablamos de divorcio contencioso, o incluso habiéndolo, que nos sitúa ante el divorcio de mutuo acuerdo.  Este último, hoy en día, se puede alcanzar también extrajudicialmente, por vía notarial. En todo caso, es la vía del mutuo acuerdo, una forma más sencilla y menos traumática.

A la VÍA JUDICIAL CONTENCIOSA se acude, en la mayoría de los casos, cuando la pareja no es capaz de dejar al lado sus diferencias sentimentales siendo imposible convenir entre ambos las condiciones de la ruptura matrimonial.

En cuanto a las VENTAJAS de esta vía, sólo podemos destacar una, que no tiene por qué haber un contacto entre los miembros de la pareja después de poner fin a su relación marital.

INCONVENIENTES, muchos. Para empezar se trata de una forma mucho más traumática y estresante por la duración del procedimiento y porque la decisión está en manos de una tercera persona, el juez, suponiendo esto una incertidumbre importante para los cónyuges. Desde el punto de vista de económico, los honorarios de los profesionales son más elevados debido al esfuerzo que tienen que hacer para defender los intereses de sus clientes. Normalmente intervienen en estos procedimientos, abogado y procurador, pero es posible que también se tenga que afrontar el coste de la intervención de otros profesionales como los peritos.

La VÍA JUDICIAL DEL MUTUO ACUERDO se trata de una forma mucho más sosegada de abordar un divorcio que se lleva cabo a través de la formalización de un convenio regulador y la posterior ratificación judicial de éste. Consiste en que los cónyuges se pongan de acuerdo en las materias que hay que regular a consecuencia del divorcio, tales como régimen de visita y pensión de alimentos, (si hay niños fruto del matrimonio), la liquidación del régimen económico matrimonial…y la plasmen en un convenio regulador.

En esta vía las VENTAJAS son más abundantes. Desde el punto de vista económico, los honorarios de los profesionales son menores ya que hay que preparar un procedimiento judicial de menor enjundia,  con lo que ello supone, sobretodo en la preparación de la práctica probatoria, incluso la ley permite que los cónyuges compartan el mismo abogado y procurador, con lo que ambos pueden compartir estos gastos. En cuanto al tiempo, otra ventaja, va a depender en su mayoría de la duración de las negociaciones y de cómo de cerca o lejos están las posturas de ambas partes, ya que una vez firmado el convenio regulador, la citación para su ratificación ronda un mes aproximadamente (depende del juzgado). Incluso se puede tramitar extrajudicialmente, más rápido aún, a través de la vía notarial, es decir, elevar a Escritura Pública el convenio regulador.

En cuanto al INCONVENIENTE de la vía de mutuo acuerdo es que, como en todas las negociaciones, hay que ceder un poco de nuestras pretensiones para lograr el acuerdo.

Todo esto sin olvidar, que en muchos casos se inicia el procedimiento de divorcio por la vía judicial y concluye de mutuo acuerdo, y viceversa.

Por último queremos dejar una reflexión,

“MÁS VALE UN MAL ACUERDO QUE UN BUEN PLEITO”

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